Hoy es el Día Internacional de los Trabajadores y en Ecuador, como en casi todo el mundo, se realizarán desfiles conmemorativos. Se dice que a escala nacional lo harán, según la agencia oficial Andes, “los dos principales grupos representativos del movimiento obrero en el país”: el Frente Unitario de Trabajadores (FUT) y de la Confederación de Servidores Públicos. La agencia se refiere a lo que se prevé suceda en la capital del país.
Pero, hay esta vez una particularidad: “marcharán dos grandes afluentes, por un lado los opositores y los que quieren generar alianzas estratégicas con el Gobierno”, según dijo Óscar Bonilla, viceministro del Interior, quien añadió: “Ambos frentes son respetados por el Estado, lo único que les pedimos es que se manifiesten con absoluta normalidad”. Dadas estas características, habrá un fuerte resguardo policial.
En el resto del país, como de costumbre, también saldrán los trabajadores a la calle y plazas. Quizás escindidos en dos grupos como en Quito y, desde luego, rodeados de fuerzas de seguridad. Ya no reclaman tener “ocho horas para el trabajo, ocho horas para el sueño y ocho horas para la casa”, como los sindicalistas norteamericanos en huelga el 1 de mayo de 1886.
Otras son sus aspiraciones pero, quienes no comulgan con el correísmo, ¿podrán expresarlas libremente? La criminalización de la protesta social la conocen de cerca muchos dirigentes populares y, a la luz de los hechos vividos, tal vez se vean obligados a manifestarse con tibieza. Por lo pronto, aún les asiste el derecho a andar libremente por su país y hablar en voz alta.
ResponderEliminarDIARIO LA HORA
Hoy es el Día Internacional de los Trabajadores y en Ecuador, como en casi todo el mundo, se realizarán desfiles conmemorativos. Se dice que a escala nacional lo harán, según la agencia oficial Andes, “los dos principales grupos representativos del movimiento obrero en el país”: el Frente Unitario de Trabajadores (FUT) y de la Confederación de Servidores Públicos. La agencia se refiere a lo que se prevé suceda en la capital del país.
Pero, hay esta vez una particularidad: “marcharán dos grandes afluentes, por un lado los opositores y los que quieren generar alianzas estratégicas con el Gobierno”, según dijo Óscar Bonilla, viceministro del Interior, quien añadió: “Ambos frentes son respetados por el Estado, lo único que les pedimos es que se manifiesten con absoluta normalidad”. Dadas estas características, habrá un fuerte resguardo policial.
En el resto del país, como de costumbre, también saldrán los trabajadores a la calle y plazas. Quizás escindidos en dos grupos como en Quito y, desde luego, rodeados de fuerzas de seguridad. Ya no reclaman tener “ocho horas para el trabajo, ocho horas para el sueño y ocho horas para la casa”, como los sindicalistas norteamericanos en huelga el 1 de mayo de 1886.
Otras son sus aspiraciones pero, quienes no comulgan con el correísmo, ¿podrán expresarlas libremente? La criminalización de la protesta social la conocen de cerca muchos dirigentes populares y, a la luz de los hechos vividos, tal vez se vean obligados a manifestarse con tibieza. Por lo pronto, aún les asiste el derecho a andar libremente por su país y hablar en voz alta.